En el mismo cuadro que contendría a Atlético y Bayern, el otro posible semifinal de la Champions 2025-26 enfrenta dos narrativas que el fútbol europeo no ha visto combinadas en mucho tiempo. PSG llega a esta posible cita como campeón defensor buscando algo que solo Real Madrid logró entre 2016 y 2018: ganar dos veces seguidas la Champions League. Arsenal llega como el equipo que nunca ha estado en una final de la máxima competición continental y que este año, por primera vez en su historia moderna, tiene los argumentos para estar ahí.
Si el sorteo del 17 de abril en Nyon cruza a PSG y Arsenal, la segunda semifinal tendrá una carga histórica tan pesada como el duelo táctico de la primera.
PSG: la soledad del campeón que quiere repetir
Ser el equipo que todos esperan derrotar tiene consecuencias. Desde que PSG ganó en Wembley la pasada temporada, cada eliminatoria de esta Champions ha tenido el mismo subguión: el rival llega con el plan específico para pararlo, con el conocimiento detallado de cómo Luis Enrique organiza su equipo, y con la certeza de que el favorito tiene mucho más que perder.
Liverpool lo intentó con profundidad y velocidad. PSG respondió con estructura y presión media-alta que anuló las líneas de pase antes de que pudieran generar las corridas. El 2-0 del Parque de los Príncipes no reflejó una dominancia aplastante, pero sí algo más valioso: la capacidad del PSG para ganar partidos importantes sin necesitar jugar su mejor fútbol.
Khvicha Kvaratskhelia ha sido la incorporación que cambió el equilibrio de la plantilla. Pero es Ousmane Dembélé quien define los mejores momentos: cuando el extremo francés está encendido, ningún lateral del torneo ha encontrado una solución consistente. La pregunta para Arsenal es si Ben White y Timber tienen la respuesta que los otros no han encontrado.
Gonçalo Ramos llega a la posible semifinal como el delantero centro más eficiente en conversión del torneo, con cinco goles en siete partidos. Vitinha sigue siendo el mejor mediocampista elaborador de los cuatro posibles semifinalistas. Y Luis Enrique ha demostrado repetidamente que el PSG sabe sufrir en momentos de dificultad sin perder el control del partido.
Arsenal: la primera final como destino posible
Mikel Arteta ha tardado cuatro temporadas en construir el equipo que puede aspirar a la final de Wembley. El 0-0 en Lisboa contra el Sporting fue el mejor resultado posible para un equipo que tiene la mentalidad del equipo que gestiona riesgos mejor que genera exuberancia. Arsenal no es el equipo más espectacular de los cuatro semifinalistas potenciales. Es, posiblemente, el más inteligente en la gestión de recursos durante una eliminatoria.
Bukayo Saka llega a esta posible cita como el jugador con más intentos de regates exitosos de los ocho equipos que han jugado cuartos. Leandro Trossard ha aportado profundidad desde la segunda línea en cada partido europeo de esta temporada. Y Gabriel Martinelli, cuando tiene espacio para correr detrás de la línea defensiva, es el tipo de problema que los equipos que construyen desde atrás — como el PSG — tienen dificultades para resolver en los últimos diez metros.
El Emirates ha sido un fortín europeo esta temporada: Arsenal no ha perdido ningún partido de Champions en casa, y sus dos victorias en la fase de liga se construyeron con la misma base de presión alta y transición rápida que Arteta ha perfeccionado en tres años. Si Arsenal tiene la vuelta en el Emirates, esa ventaja de localía puede ser determinante en una semifinal que se decida por márgenes estrechos.
El duelo dentro del duelo: Luis Enrique frente a Arteta
Hay un elemento añadido en este posible emparejamiento que no aparece en las estadísticas: los dos entrenadores comparten ADN futbolístico. Luis Enrique y Arteta son dos de los exponentes más reconocibles de la escuela táctica que Pep Guardiola exportó desde el Barcelona. El primero como heredero directo en el banquillo del Camp Nou; el segundo como asistente de Guardiola en el Manchester City antes de tomar el Arsenal.
Los dos creen en la presión alta, en el control del partido mediante posesión y en los mediapuntas creativos. Pero los han ejecutado de maneras distintas: Luis Enrique con más verticalidad, más amplitud y más velocidad de transición; Arteta con mayor énfasis en las posiciones fijas y el control de las segundas jugadas.
Cuando dos entrenadores del mismo árbol se enfrentan, el que conoce mejor las raíces del sistema del otro suele encontrar antes la debilidad del adversario. En este duelo, ambos tienen ese conocimiento.
Lo que está en juego el 17 de abril
Si el sorteo confirma este cruce, PSG buscará revalidar la Champions ante el equipo que tiene más margen de sorprender porque menos se le espera. Arsenal llega sin la presión del favorito, con el estadio de sus sueños europeos como posible escenario de la vuelta, y con el argumento más motivador que existe en este deporte: hacer historia.
La final de Wembley del 30 de mayo tiene cuatro aspirantes. Dos de ellos, si este emparejamiento se confirma, tienen en juego algo más que un trofeo. PSG juega por la inmortalidad del bicampeonato. Arsenal, por la primera vez en la historia del club.
Más sobre las posibles semifinales: