En Qatar 2022, Marruecos hizo lo que nadie había hecho antes: una selección africana llegando a semifinales de un Mundial. Cuatro años después, el análisis mayoritario los trata como una curiosidad histórica, una bonita historia de 2022 que ya pasó, un equipo que “ya sabemos qué hace” y por tanto ya no sorprende. Eso es exactamente el error de análisis más grande que vas a ver en este torneo.

Mi predicción: Marruecos vuelve a semifinales en 2026. No como sorpresa. Como lógica aplastante que nadie quiere ver porque arruina las narrativas cómodas.

El argumento de la ubicación que la gente ignora

El Mundial 2026 se juega en tres países: Estados Unidos, Canadá y México. Nadie está hablando de que dos de los seis estadios mexicanos — el Estadio Azteca en Ciudad de México y el estadio de Guadalajara — son, geográficamente y emocionalmente, los más cercanos a una atmósfera norteafricana de cualquier sede del torneo. La afición marroquí en México y en el suroeste de Estados Unidos es masiva. En Arizona, California, Texas — donde van a jugar partidos de fase de grupos y potencialmente eliminatorias — hay comunidades marroquíes enormes.

Qatar fue en casa. 2026 es casi en casa. Eso importa, y nadie lo está poniendo en la ecuación.

El sistema que sobrevive a Regragui

El técnico Walid Regragui construyó en Qatar algo que no fue suerte: un bloque defensivo organizado con transiciones explosivas. En cuatro años, ese sistema no ha desaparecido — se ha refinado. Marruecos tiene la misma estructura base, más experiencia internacional en jugadores clave, y una generación de futbolistas marroquíes en los mejores clubes de Europa que ahora están en su prime o llegando a él.

Hakimi sigue siendo el mejor lateral derecho del mundo en días grandes. Bono bajo palos. Amrabat como muro en el mediocampo. Y delante, jugadores que no son estrellas de portada pero que hacen el trabajo. El fútbol del Mundial se gana con sistemas, no con individualidades — y Marruecos tiene el mejor sistema de los 48 equipos.

El formato de 48 equipos es su mejor aliado

El formato expandido a 48 selecciones tiene un efecto que nadie está calculando correctamente: la fase de grupos con tres equipos por grupo y solo uno eliminado directamente significa que llegar a octavos requiere menos. Y Marruecos en octavos contra quien sea es un problema para el rival, no para ellos.

En Qatar con 32 equipos llegaron a semis. Con 48 equipos y rondas adicionales que favorecen a equipos con sistemas sólidos, el camino es, paradójicamente, más manejable para una selección que sabe exactamente qué quiere hacer. Los favoritos tradicionales se desgastan antes. Marruecos escala con la presión.

El problema del “ya los conocemos”

El argumento más repetido para descartar a Marruecos es “ya sabemos cómo juegan, ya los estudian”. Correcto. También sabemos exactamente cómo juegan Alemania, Francia, España y Brasil, y eso no los elimina de las quinielas. El conocimiento no anula la ejecución. Marruecos defiende bien porque es difícil atacarlos, no porque nadie lo sepa.

En Qatar, España los estudió durante días y no pudo marcarles en todo el partido. Hay un límite de cuánto sirve saber lo que va a pasar si no puedes impedirlo.

¿Quién los para?

Esa es la pregunta que nadie hace. Todos hablan de con quién queda Marruecos en el grupo, de si le toca un cuadro fácil, de cómo podría cruzarse con tal o cual selección. Nadie habla de qué equipo tiene el perfil específico para batirles en un partido eliminatorio a un solo resultado.

Argentina puede, si Messi tiene una noche mágica. Francia tiene el talento individual suficiente. Pero en un partido seco, con Marruecos defendiendo en bloque y saliendo al contragolpe — que es exactamente para lo que están construidos — son el peor rival que puedes encontrarte en cuartos o semis.


No te estoy diciendo que van a ganar el Mundial. Te estoy diciendo que van a llegar a la última semana, que están en el top-4 de este torneo, y que en junio de 2026, cuando estén en semis, medio Twitter va a decir “¿quién lo vio venir?” La respuesta es: cualquiera que no se dejara llevar por la pereza analítica de 2022.

Lo vio venir todo el que miró los números en lugar de los nombres.

Más takes que duelen en nuestra sección de opinión del Mundial 2026. Lee por qué Alemania gana el título y por qué el formato de 48 equipos destruye a los favoritos.