Catar fue un golpe bajo. Lo sé, todos lo sabemos. No es fácil meterse en el bolsillo a una selección que ganó dos Eurocopas y un Mundial, decirle que viene a competir, y que luego te diga que no. Que la historia se repita: vueltas a casa sin gloria, sin esa conexión mágica que tuvimos en Brasil 2014 o en Rusia 2018.
Pero aquí está la cosa de ser aficionado español: No. Dejamos. De. Creer.
La Roja no muere, se regenera
Es fácil entender por qué la gente dice que España no es favorita al Mundial 2026. Los números hablan por sí solos: Francia ganó, Brasil es Brasil, Argentina acaba de ganar, Inglaterra lleva 60 años buscando su momento. ¿Y nosotros? Unos fracasos recientes, una Eurocopa 2024 en casa que terminó en cuartos, y Catar, ese fantasma que nos sigue.
Pero un hincha no ve números. Ve historia.
España llegó a México 1970 y salió goleada. Volvimos a casa. En 1982, con Maradona en plenitud, caímos en semifinales. En 1990 y 1994, ni siquiera llegamos. Y así, durante décadas, fuimos el equipo que sabía jugar pero que no ganaba nada. Éramos casi un meme: buenos en la técnica, malos en lo que importa.
Y luego, en 2008, llegó la Eurocopa. Ganamos. Y no fue uno. Fueron dos Eurocopas (2008, 2012) y un Mundial (2010). La era dorada. La era donde nadie pudo contra nosotros. La era donde el fútbol fue español, pura y simplemente.
¿Que duró poco? Sí. ¿Que desde 2012 no hemos ganado un torneo importante? Sí, vale. Pero ¿sabes qué significa eso? Que tenemos historia. Sabemos cómo se gana.
De la Fuente no es Pep, pero tampoco es un principiante
Luis de la Fuente lleva la selección. No es el técnico que todos soñamos (el entrenador perfecto no existe, repítelo conmigo), pero mira lo que hizo: llevó a España a la Eurocopa 2024, y casi la gana. Casi. Porque en cuartos contra Alemania (la actual favorita, por cierto), fuimos 1-2 en toda la serie, pero salió por penales.
Un hincha mira eso y ve algo: potencial sin pulir. Ve un equipo que está ahí, que toca la gloria, pero que le falta ese pequeño click, ese “sí” que te falta cuando te enfrentas a un equipo que no va a fallar.
De la Fuente sabe de fútbol español. Conoce el sistema. Conoce a los jugadores. Y entre ahora (abril 2026) y junio, va a trabajar. Va a preparar tácticas, va a alinear defensas, va a buscar la fórmula mágica.
¿Ganará? No sé. Pero estará listo.
Los jugadores: juventud, hambre y Pedri
Mirate el equipo actual: Pedri, Gavi, Lamine Yamal. Lamine Yamal tiene 17 años y es una máquina. 17 años. Recuerda que Messi tenía 19 cuando empezó a ganarlo todo. Los laterales están duros. El portero es de Champions. La velocidad que tenemos en ofensiva…
No es el equipo de 2010. Pero es un equipo que hungrea, que cree, que tiene las herramientas.
Y algo más: la mayoría tiene experiencia de ganar en clubes grandes. Saben lo que se siente. Saben cómo responder cuando todo está contra ti.
La mística española en el Mundial
Aquí viene lo que no te dicen los análisis fríos: España juega diferente en mundiales. El Mundial es diferente. Cuando llegas a México 2026 con la camiseta roja y ves la banda sonora de la Copa del Mundo, algo pasa. Algo cambia en la cabeza del jugador español.
En 1950, fuimos a Brasil sin expectativas. Empatamos contra Uruguay. En 2010, llegamos a Sudáfrica como una de las sorpresas. Ganamos sin que nadie nos viera venir. En 2014, en Brasil, fuimos favoritos. Fracasamos, claro, pero al menos fuimos.
El Mundial es donde los hinchas españoles respiran diferente. Es donde creemos que algo mágico puede pasar. Porque ya pasó antes. Porque sabemos que existe esa versión de España que no falla.
La verdad incómoda del hincha
Mira, no voy a mentirte. Francia es favorita. Brasil también. Argentina defiende título. Inglaterra, Alemania… todos tienen razones válidas. Nosotros tenemos una razon: la fe.
Y la fe no sale en los números. La fe es eso que te hace mirar a tu hermano en el sofá el 11 de junio a las 8 de la noche cuando comience el primer grupo y decir: “Este año, la Roja vuelve.”
¿Ganamos? Quizá no. Es fútbol, todo es posible y nada está escrito.
Pero un hincha apasionado nunca deja de creer. Y en España, todos somos hinchas apasionados.
Vamos, Roja. Este año es nuestro.