El gol de Vinicius Junior en el minuto 23 fue lo más parecido a la magia que el Real Madrid ha ofrecido este año en Europa. Un arranque desde la banda izquierda, tres defensores del Bayern superados por velocidad pura, disparo cruzado que se coló entre el palo y Neuer. El Allianz Arena se quedó en silencio durante exactamente cuatro segundos. Luego empezó a abuchear. Luego, como ocurre en los estadios de los grandes equipos cuando la amenaza es real, a empujar a los suyos con una urgencia que no pedía sino que exigía respuesta.

La respuesta del Bayern llegó en dos actos: el primero, Kane en el 61, con un cabezazo de potencia imposible de alcanzar para Lunin; el segundo, Sané en el 79, con un derechazo desde la frontal que ya olía a clasificación. El global de 4-1 no admite revisión. El Real Madrid encontró en el Allianz el gol que buscaba y no encontró los siguientes dos. Y Xabi Alonso lleva al Bayern de Múnich a las semifinales de la Champions League con la contundencia táctica de quien sabe exactamente qué quiere de su equipo.

Los primeros veinte minutos y el gol que encendió la ilusión

Carlo Ancelotti salió al césped del Allianz Arena con el plan que cualquier entrenador con el marcador en contra elige cuando ya no tiene nada que perder: presión alta, transiciones rápidas, Vinicius liberado sin la restricción defensiva que a veces le impone la táctica en los partidos de LaLiga. Si el Madrid tenía alguna posibilidad, pasaba por un gol en los primeros treinta minutos. Un 1-0 para el Madrid en el minuto 30 ponía el global 1-2 y convertía la eliminatoria en algo diferente. Una especie de segunda vida.

Durante veintidós minutos, el Bayern controló sin sufrir. La presión del Madrid no encontraba el balón porque el Bayern, que lleva temporadas con Alonso trabajando la salida de balón desde atrás, no se deja atrapar en su propio campo. Musiala recibiendo entre líneas, Sané profundizando cuando el Madrid subía, el doble pivote de Kimmich y Pavlović cortando cualquier transición antes de que empezara.

El minuto 23 rompió ese esquema. Una recuperación de Modric en el centro del campo, un pase vertical a Bellingham que giró al primer toque, y el balón apareció en el carril de Vinicius. Lo que siguió fue de otra categoría: tres defensores del Bayern superados en una distancia de doce metros, Neuer saliendo y no llegando, disparo colocado. 1-0 en el Allianz, 1-2 en el global. El Madrid, de repente, era un equipo vivo.

Ancelotti se giró al banquillo con una expresión de quien sabe que el partido acababa de cambiar, pero que cambiar el partido en el Allianz Arena a los veinte minutos no es lo mismo que ganar la eliminatoria.

Lunin: todo lo que pudo y no fue suficiente

Andriy Lunin volvió a titularesin que Courtois estuviera disponible, y volvió a responder de la manera en que lo ha hecho durante toda esta Champions: con solidez, con lecturas de juego por encima de lo que se le exige a un portero que no era el primero en la lista, y con la tranquilidad de quien ya lleva suficientes partidos grandes para no asustarse en uno más.

Entre el minuto 23 y el 61, que fue cuando Kane marcó el empate, Lunin realizó tres intervenciones de mérito: un mano a mano con Olise en el 34 que despejó a córner con el pie, una parada a Müller en el 44 con el puño que salvó un gol cantado, y un disparo de Sané en el 56 que sacó al palo con la mano derecha extendida. Si el Madrid llegó al 1-1 parcial sin empatar, fue en parte por esos tres minutos de portero.

El 1-1 llegó de todas formas. Kane recibió un centro de Kimmich desde la derecha en el segundo palo, se anticipó a Militão con un salto de potencia descomunal y cabeceó al fondo de la red. La diferencia entre Kane y muchos delanteros de élite no es solo el gol: es la convicción con la que ocupa los espacios en el área antes de que el balón llegue. Militão lo leyó tarde. El global volvía a ser 2-2 para el Bayern.

El plan de Xabi Alonso no tenía fisuras

Hay algo en la manera en que Xabi Alonso diseña los partidos de vuelta que recuerda a los grandes entrenadores europeos en su mejor versión: no diseña para el partido de hoy, diseña para el partido de hoy dentro del partido de ayer. El Bayern llegó al Allianz con el objetivo de no conceder, no de atacar. El gol de Vinicius fue la única grieta en noventa minutos de un sistema pensado para hacer exactamente lo contrario.

Cuando el 1-1 ponía el global 2-2, el Bayern podía haber especulado. No lo hizo. Sané arrancó hacia la banda derecha en el minuto 74 con una profundidad que el Madrid ya no tenía piernas para cubrir — Carvajal llevaba noventa minutos más la pretemporada encima — y en el minuto 79, tras un intercambio de tres pases rápidos por el interior, recibió el balón en la frontal con tiempo para controlar, perfilarse y disparar al ángulo. Neuer no tuvo que moverse. El gol ya era claro.

El 2-1 en el partido, el 4-1 en el global. El Madrid siguió buscando el segundo gol durante los diez minutos restantes, pero el Bayern ya había cerrado el partido. Ancelotti fue el primero en estrecharle la mano a Alonso al terminar.

El Bayern espera al Atlético en semifinales

El Bayern de Múnich se medirá al Atlético de Madrid en la semifinal de la Champions League 2025-26. La ida, el martes 29 de abril en el Cívitas Metropolitano. La vuelta, el miércoles 6 de mayo en el Allianz Arena.

Para el Real Madrid, el final de la Champions esta temporada llega sin el drama de las remontadas históricas. Sin el gol en el minuto 90. Sin la magia que lo salvó en Oporto, en Manchester, en París. Esta vez, en el Allianz Arena, la historia de Europa tuvo un final diferente. Y Xabi Alonso, que aprendió a jugar en el Bernabéu y que lleva dos temporadas rediseñando lo que puede ser un equipo de élite en Europa, fue el hombre que la escribió.


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